Opinión: Despertemos, ya no hay vuelta atrás

Después de llegar del Chile Day, siempre se traen perspectivas distintas o más profundas de lo que debe preocupar al empresariado y a los directorios.

Después de llegar del Chile Day, siempre se traen perspectivas distintas o más profundas de lo que debe preocupar al empresariado y a los directorios.

Las presentaciones fueron variadas, pero todo lo relacionado a lo digital fue lo que más llamó la atención. No sólo hubo discusiones interesantes respecto a los temas denominados Fintech -o cómo la apertura de datos en el negocio bancario puede generar distintas formas de financiamiento-, sino que también, todo lo relacionado a la ciberseguridad.

Lo mismo ocurrió en las reuniones con diversos estudios de abogados en Londres, donde me mencionaban el enorme trabajo por los cambios generados por la nueva ley europea de manejo de datos, llamándola ingeniosamente “Dataclismo”. También, todos los abogados sabían del hackeo al Banco de Chile y de la demanda que debieron presentar en Hong Kong, preguntando qué medidas estaban tomando las demás empresas en este asunto.

Nunca he creído en las coincidencias, pero al momento de mi llegada a Londres, una conocida línea aérea de ese país me avisaba por correo que mis datos de mi tarjeta de crédito habían sido sustraídos por un robo informático. Y, a mi regreso, encontré la noticia del robo de datos a Correos de Chile. En suma, en este asunto, pareciera que una golondrina sí está haciendo verano y, como tal, es nuestro deber adelantarnos para este Dataclismo, que ya está empezando a sentirse en Chile.

La presentación final de nuestro ministro de Hacienda no pudo ser más oportuna. En un enorme auditorio repleto de ejecutivos y empresarios chilenos, y de autoridades e inversionistas extranjeros, se anunció un nuevo proyecto de ley para la Ciberseguridad, que se basaría en estándares internacionales aplicables especialmente para todo el sector financiero, pero también para las demás empresas en un sentido amplio.

Esta nueva regulación impondrá la necesidad de adoptar procesos de monitoreo, detección y de respuesta para actividades anómalas, con la obligación de clasificar el tipo de datos o información confidencial para resguardad su integridad. Las nuevas normas también afectarán a los gobiernos corporativos, imponiendo claras responsabilidades y sanciones por la falta de un adecuado manejo de los riesgos informáticos.

Esperemos que este proyecto junto con el de protección de datos salga rápido, o que no entre a nuestro congreso como un caballo y salga como un camello. Mientras tanto… ahora… ya… corresponde despertarnos frente a esta realidad. Lamentablemente, en Chile no se ha visto este problema de la manera como se percibe en Europa y basta con ver que la proporción de las inversiones en seguridad tecnológica, es mínima en comparación con las empresas de los países de la Ocde.

Lo digital trae enormes beneficios comerciales y de eficiencia, pero también -como todo-, el riesgo creciente de vernos afectados o de ser responsables por no evitar los “crímenes del futuro”. Será decisión nuestra si queremos seguir viviendo en “Wonderland”, o tomar ahora las medidas tecnológicas y legales. Para mí, en esto, ya no hay vuelta atrás.

Fuente: Diario Pulso
15 de septiembre de 2018

Pedro Pellegrini R.
Director de Empresas, Socio Guerrero Olivos

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