De trucos y otras mañas

En el siglo pasado el economista inglés John Maynard Keynes decía que “evitar los impuestos es el único esfuerzo intelectual que tiene recompensa”. Esta frase, en el Chile de hoy, además de ser políticamente incorrecta, es cada vez menos aplicable en la era de la información y la transparencia.

Lo digo porque, tal como en años anteriores y ya por cuatro años consecutivos, el Servicio de Impuestos Internos (SII) ha venido incrementando el listado de conductas o esquemas que podrían presumirse como mal intencionadas, si tienen la finalidad de incumplir obligaciones tributarias.

Así, de un modo preventivo e “informativo”, el SII señala a la comunidad empresarial y al mercado que sus esfuerzos de fiscalización se focalizarán en contra de quienes realizan estas actividades las que, si bien no son un juicio de reproche a priori, podrían presumirse elusivas en el pago de los impuestos, sino existe una razón válida de negocios.

Al término del año 2019, el catálogo de estos esquemas se incrementó en 17 nuevas conductas (13 tienen alcance nacional y 4 internacional) llegándose a un total de 60 esquemas, cuya explicación y casos pueden encontrarse en el sitio web del SII.

Sin entrar a calificar si estos 17 nuevos esquemas son o no correctos desde la perspectiva legal, me parece muy interesante y necesario que sean conocidos con el fin de colaborar en la disminución de las contingencias tributarias en este nuevo año 2020; especialmente, si es esperable que, por las razones por todos conocidas, la autoridad será muy activa en la detección y en la recaudación de impuestos.

De las 17 nuevas conductas destacan, entre otras, las siguientes: (1) la donación de participaciones sociales a menores de edad en sociedades productivas para efectos de reducir la base imponible del Impuesto Global Complementario; (2) la donación a un miembro de un grupo familiar de una sociedad que tiene como único activo bien inmueble; (3) el uso de una cuenta bancaria en el extranjero en la cual participan potenciales herederos para evitar el impuesto a la donaciones; (4) las compraventas de derechos sociales entre integrantes del mismo grupo familiar, para no pagar el Impuesto a las Herencias; y, (5) la utilización de un Fondo de Inversión Privado para efectos de remesar flujos al extranjero.

¿Seguiría Keynes haciendo el mismo esfuerzo intelectual si viviera en este siglo? La respuesta me parece obvia.

Fuente: Diario Pulso
05 de Enero de 2020

Pedro Pellegrini R.
Director de Empresas, Socio Guerrero Olivos

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